Opinión: La teoría del burro

Soy autónomo, pero mi experiencia laboral es bastante amplia. Creo que menos funcionario he sido de todo. También he tenido la suerte de trabajar tanto aquí como en otros países. He trabajado para grandes multinacionales, para empresas medianas, y para pequeñas empresas familiares. He trabajado fregando platos, y también dirigiendo equipos de 90 personas. Ahora lo hago para mí mismo.

Cuando uno reflexiona y es capaz de hacer autocrítica, se da cuenta de cosas que estaban enterradas en el subconsciente, y que al salir a la luz, te permiten ver la realidad desde otro prisma. Sigues siendo el mismo, pero lo ves todo muy diferente: has despertado.

¿Cuántas veces he pensado que los funcionarios no trabajan, que los autónomos no declaran, o que los parados son unos vagos? Muchas, demasiadas quizás. Esta forma de pensar está tan arraigada en nuestra sociedad, que al final lo que provoca es que cada uno tire por su lado.

¿Nunca te has preguntado de donde viene todo esto? Te voy a poner tres ejemplos recientes de declaraciones de nuestros representantes políticos:

  • Antonio Beteta, Secretario de Estado de Administraciones Públicas: “Los trabajadores (públicos) deben olvidarse del cafelito y de leer el periódico y ser más productivos, con responsabilidad y humildad” (Foro Aragonex, 12 de Abril de 2012)
  • Cristobal Montoro, Ministro de Hacienda y Administraciones Públicas: “Tenemos un IVA que se paga poco en comparación con otros países…Si lo pagaran los que tienen que pagarlo no habría que subirlo tanto”. (Curso de verano Emprendedores autónomos, creadores de empleo, 9 de Julio de 2012)
  • Mariano Rajoy, Presidente del Gobierno: “Para animar la búsqueda activa de trabajo, los nuevos receptores que se incorporen a la prestación (por desempleo) la verán reducida desde el sexto mes del 60% al 50% de la base reguladora”. (Pleno del Congreso de los Diputados, 11 de Julio de 2012)
Resolución de conflictos

Resolución de conflictos

Estamos manipulados. Dirigen nuestra forma de pensar hacia sus propios intereses. Juegan al divide y vencerás, porque saben que un pueblo desunido es menos peligroso. La sociedad que quieren es una sociedad donde el individualismo, el conformismo y el consumismo sean los valores principales. También fomentan la competitividad.

Por cierto, ya nos han puesto precio. España vale 1 billón de euros. Nos van a vender por 300.000 millones (un descuento del 70%). Nos están robando. Nos van a liquidar a precio de saldo para poder mantenerse en el poder y conservar sus privilegios. Seguirán cobrando sus dietas poniendo todo tipo de excusas infantiles. Que no insulten tu inteligencia.

Ha llegado la hora de despertar, de transformar tu interior y tu forma de pensar para después contribuir a los cambios. De cambiar el individualismo por el colectivismo, el conformismo por un espíritu emprendedor y el consumismo por un desarrollo sostenible. Que no te asuste el cambio.

Es lo que yo llamo la teoría del burro. Si cada uno tira hacia su lado, no avanzamos. Si tiramos juntos, podemos lograr todo lo que nos propongamos.

No compitamos, colaboremos.  Juntos podemos gritar que los autónomos somos el 99%, y que no somos mercancía en manos de políticos y banqueros.

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9 pensamientos en “Opinión: La teoría del burro

  1. Basta ya de criminalización del individualismo.
    Nunca pensé que vería tal cosa hasta en una página de defensa del trabajador autónomo, pero ocurre.
    ¿Por qué hemos de ir todos en la misma dirección?
    Vayamos en la misma dirección que las personas que queremos que nos acompañen en el camino, pero esas personas no tienen que ser todas ni que estar equivocadas por no seguir a una hipotética mayoría. A la razón no se llega por acuerdo de la mayoría si no por la exploración de todas las posibilidades.

    El individuo tampoco es conformista. Conformista es el colectivismo. Conformista es comer el montón derecho primero y el izquierdo después porque es lo que te han dicho que prefiere la mayoría que hagas y que las únicas razones sean cuantitativas, nunca razonamientos basados en la libertad de elección.

    El consumismo no es propio de las sociedades desarrolladas. Se suele asociar el consumismo con una mala característica del capitalismo, pero si consumismo consiste en utilizar todos nuestros recursos únicamente para consumo directo no se me ocurre sociedad más consumista que… la africana.

    La competitividad tampoco es mala. En base a esa competencia han surgido las mejores empresas que han llevado a los mayores avances en todos los estamentos. ¿Cómo intentar mejorar el bien o el servicio que alguien ofrece puede ser malo? No consigo explicármelo. La falta de competitividad si que es puro conformismo…

    Para el autor de este artículo lo importante es que comamos primero un montón y después comamos del otro, pero siempre sin romper la soga que tenemos en el cuello. Un individualista nunca fantasearía con conservar esa soga en su cuello al final de la fábula sino que lucharía por zafarse de ella y después elegiría libremente.

    Un saludo de un joven autónomo.

      • “Ha llegado la hora de despertar, de transformar tu interior y tu forma de pensar para después contribuir a los cambios. De cambiar el individualismo por el colectivismo.”

        Dificil sacar otra conclusión si pone cosas así.
        Saludos.

  2. Hola, me llamo Francisco.
    Estoy completamente de acuerdo con el autor del artículo.
    Andrés, voy a partir de una premisa fundamental para mí.
    Cada uno tiene su verdad, su razón y nadie es más que nadie.
    ¿En eso estamos de acuerdo?
    Antes de entrar a discutir tu razonamiento te diré que creo que no has entendido en absoluto la fábula que nos expone el autor.
    La soga que une a los burros no esmás que el símbolo de su unión, de su cooperación.
    Y los dos montones de heno simbolizan los objetivos individuales de cada burro.
    Si coopera uno con el otro la soga casi se torna invisible y ambos consiguen su objetivo individual.
    Si no cooperan entre ellos la soga se hace más aparente y acaba incluso hiriéndolos, y ninguno de ellos consigue su objetivo.
    ¿Lo entiendes ahora mejor?
    La soga no se la pusieron ellos mismos.
    ¡Se la puso el dueño de los burros para tenerlos mejor controlados, incluso consigue que se peleen, pero ellos la acaban usando en su favor!
    Si aún no ves claro el significado de la fábula, te pondré un ejemplo real.
    Mi padre ha sido toda su vida autónomo, muy trabajador, honesto, nunca defraudó a hacienda y pagó a sus trabajadores sueldos mayores al que se reservaba para sí mismo.
    Escayolista y decorador, salía de casa a las siete de la mañana y volvía muchas veces a la hora de cenar.
    Pongamos que tú fueras un carpintero,y que además fuera el dueño de una carpintería con tus asalariados.
    Mi padre siempre intentó dejar su trabajo perfecto y la vivienda limpia tras un trabajo que es muy engorroso y sucio (siempre volvía con sus uñas blancas de escayola o yeso.
    A que no sabes a quién pagaban el primero, al carpintero, porque si no le pagaban, se iba sin poner la puerta de la casa.
    Sabes a quién pagaban el último ( hasta tres meses después) al escayolista que de buena fe lo dejaba todo acabado y perfecto.
    ¿Tu crees que al carpintero le hubiese costado tanto aliarse con un profesional con el que podría compartir clientes (recomendandose el uno al otro) y hacer frente común en caso de impagos por las constructoras?
    En tal caso mi padre habría seguido con sus molduras y sus techos y el carpintero con sus muebles y puertas, cada uno a lo suyo, pero cooperando.
    Pues jamás se le ocurrió.
    ¿Crees que el tema de la cooperación, suena a algo colectivo?
    ¿A un movimiento de masas aborregadas?
    Nada más alejado de la realidad.
    Aborregados nos tienen cuando nos hacen pensar que el de al lado no nos importa, incluso que tenemos que ganar más que él y tener más bienes que él.
    Cuando nos hacen pensar que los que más tienen son los triunfadores y los que menos tienen los perdedores.
    ¿Es que mi padre no rendía en su trabajo?
    ¿No se merecía tener tanto como el carpintero?
    Pues no lo tuvo, porque cada uno miró por lo suyo, sin ayudarse mutuamente.
    Pero tu sabes lo que nos llena de orgullo a mis hermanos y a mí haber tenido a un padre como el que tuvimos, que nos enseñó valores fundamentales como la honestidad, la humildad, la etica profesional; y eso, a pesar de los 600 eur justos de pensión que le han quedado y casi ninguna de las propiedades que llegó a tener, perdidas por las quiebras de varias empresas de construcción, las que participaron de la gran burbuja inmoviliaria, que le dejaron a deber millones y millones.
    A eso le llamo yo un triunfador y no lo que se enseña hoy en día a los jóvenes emprededores, cómo ganar la mayor cantidad de dinero posible en el menor tiempo posible, sin reparar en el que tienes a tu lado.
    Si eres de ese tipo de emprendedore, quizás todo lo que he dicho te suene a chino.
    Si eres de las personas que siguen creyendo que el dinero es lo más importante en la vida, tu chalet adosado, tu BMW, tu pantalla plana de 40 pulgadas y tu mujer, guapísima (como la de los anuncios), entonces, olvida todo lo que he escrito aquí.
    Si al contrario le das prioridad en tu vida a las relaciones personales, disfrutas de tomar una cerveza en un bar cualquiera más que demostrándole a los demás lo buen emprendedor que eres, porque te has podido comprar el Porche Cayenne. Si le das más importancia a un trabajo bien hecho que a los beneficios monetarios que acabes sacando por él.
    Si te sientes mal cuando ves lo fantástico que te va y lo mal que le va a tu antiguo compañero de instituto.
    Entonces quizás un día colaboraras conmigo intentando hacer de este un mundo mejor.
    Seguro que lo disfrutarías.
    Por cierto yo soy médico, en la pública, si, sí, de los médicos generales que pagan tan ridículamente (y he trabajado en Inglaterra y Francia y te puedo asegurar que allí ganaba un 50% más sin trabajar más horas) y a mí me pagan igual si lo hago bien como si lo hago mal.
    Pero tuve un buen maestro, mi padre, y disfruto cada día de hacer mi trabajo lo mejor que puedo. Y si puedo ayudar a mis compañeros médicos o enfermeras, les ofrezco mi ayuda.
    ¿Y sabes qué?
    Que tengo un 206 de 10 años que aún tira bien y sólo hace dos años, con 43 tacos me compré mi primera casa. Y no tengo ahorros en el banco porque estuve hasta hace poco 4 meses en apro y en Octubre volveré a estar en paro.
    Pero los pacientes me quieren desde la primera consulta, y en cualquier Centro de Salud que voy a trabajar me aprecian, como profesional y como persona.
    Y eso lo consigo muy sencillamente, cooperando con los demás, sin forzarles a pensar como yo pienso, sin pedir nada a cambio, solo pensando que si estuviésemos hechos para estar solos, estaríamos solos.
    Y no lo estamos.
    Perdón por el rollo que os he soltado, pero bueno, ese soy yo.
    Un saludo

    • He dicho “Vayamos en la misma dirección que las personas que queremos que nos acompañen en el camino”.
      Libertad de elección, también para con quien quiero colaborar y con quien no.

      Individualismo no es estar solo, es poder escoger en todo momento hacia donde quieres ir y con quien quieres hacerlo. Colectivismo es que tú no escojas eso nunca sino que lo decida una mayoría. Yo me niego a no escoger, por mucho buenismo que exista en el “todos unidos y todos hermanos, sin excepción”.

      Repito, individualismo no es soledad, individualismo no es egoísmo. Y que estas cosas se confundan no hace más que darme la razón en que la criminalización del individualismo da resultados.

      Solo pido que no se confundan los términos, que no se criminalice una forma de pensar tan válida como la contraria y luego se diga “no somos de ningún lado, aquí cabe todo el mundo”, porque se acabará rompiendo y sectarizando este movimiento que tan buena pinta tenía, como ya ocurre con otros actualmente.

      • Estoy de acuerdo contigo, Andrés, que por delante de todo debería estar la libertad individual, mientras no vulnere la de los demás.
        Con la fábula y con mi historia sólo he querido demostrar que cooperar puede ser una estrategia muy interesante.
        Yo soy el primero, y he tenido problemas por ello, que siempre he tenido claro que nadie me iba a decir lo que tenía que hacer con mi vida o con mi empresa (cuando la he tenido).
        Y no creo que se criminalice el individualismo intentando simplemente fomentar la cooperación.
        Curiosamente la cooperación puede mejorar muchas veces tanto el rendimiento de empresas individuales, como de individuos asalariados.
        Yo, en este momento soy asalariado (cuando tengo trabajo), pero fui autónomo durante 6 años, y se la libertad de acción que se siente siendo tu propio jefe pero también los riesgos y responsabilidades que debes asumir tú solo.
        Y es ahí donde la unión puede ayudar, en el aspecto más solitario y desprotegido del autónomo o el emprendedor. Compartir los riesgos y los proyectos con otras empresas puede fortalecer a ambas partes y protegerlas ante las dificultades.
        Por supuesto que yo no me voy a unir a todos los emprendedores de España, bastaría que a nivel local se pusieran en funcionamiento redes sólidas o puntos de encuentro, por sectores, para que la gente pudiera compartir experiencias, noticias, proyectos interesantes, fuentes de financiación. Luego unos colaborarían entre si, otros no, libremente.
        Pero lo que sí tengo claro es que a día de hoy, el mundo del pequeño empresario suele tender al aislamiento. Porque “las otras empresas son tu competencia”.
        Grave error, no hay nada más sano que una competencia leal, para ofrecer el mejor servicio o producto para tus potenciales clientes, por ello no veo nada de malo en sentarse en una mesa y fijar unas bases de competencia leal, incluso hacer prospección conjunta de clientes.
        Y por último, quiero hacer constar que yo también soy contrario a la idea de que todos tenemos que hacer lo mismo o en la misma dirección.
        Ha sido uno de los grandes motores del capitalismo que nos ha introducido la misma idea a todos, de manera que cuando un individuo se sale voluntariamente de ese “mainstream” se le trata de raro e incluso se le margina. De ese modo los grandes reyes del capitalismo se han asegurado de que todos queramos la misma pantalla plana gigante, el mismo coche y la misma casa, con lo que realmente se han asegurado un potencial de clientes casi infinito, sin tener realmente que innovar demasiado o hacer sus productos todo lo buenos que podrían haber sido.
        En la variedad está el gusto, y eso es lo que yo querría, a todos los niveles en mi sociedad.
        Saludos

  3. Hoy mas que nunca ser autónomo tiene un valor social incalculable. No solo no engrosamos la lista de perceptores a fondo perdido de los subsidios de desempleo, generamos actividad, recaudamos dinero -para nosotros y para los impuestos-, creamos puestos de trabajo y abrimos camino en múltiples direcciones.
    Pero es que además en este país ser autónomo ahora mismo es ser rebelde. Es negarse a ser gallina frente al cuenco de pienso, es negarse a esperar que nos saquen del agujero, es abrirse camino y sembrar tu tierra y recoger los frutos. En este país nos han educado para ser burros detrás de zanahorias, gallinas dependientes de la ración de grano, gregarios en vez de líderes. Líderes de nuestras vidas, nuestro barco, negocio, nuestra caza, nuestra siembra.
    Es un espíritu que hace falta y que se ignora desde arriba, ¿por qué? porque los muy mal nacidos no quieren una España de profesionales que sepan cómo funciona el mercado, lo que pueden llegar a ganar, lo que merecen.
    En la aventura de pasar de empleado a autónomo aprendes muchísimo, sobre ti, sobre el mercado, sobre la gente. Te das cuenta de que puedes generar recursos de sobra, de que puedes levantar algo más grande de lo que imaginabas.
    Somos nuevos empresarios, pero no explotadores, que buscan el máximo beneficio a costa de encoger el de los trabajadores, sino emprendedores que abren nuevas salidas y que quieren avanzar con aquellos que sepan arremangarse y ponerse al frente.
    Estamos al frente, eso es, y estamos solos. Solos en nuestro barco, pero mirad alrededor, lo que veo es una flota de barcos, barcazas, pateras, buques. Somos pescadores, cazadores, artesanos, labradores. Hemos de ser conscientes de nuestro poder.
    Yo he tenido conmigo trabajando personas que no han podido sacudirse su mentalidad de empleado. Esperaban a que les llenara la lista de lo que tienen que hacer cada día. Te lo puedo contar un mes, pero no durante seis meses! Mentalidad dañina la del empleado, que se pregunta “cuánto me vas a pagar” en vez de saber “cuánto quiere cobrar”.
    Si todos los ex-empleados se preguntaran sobre el valor monetario de su antiguo trabajo, si supieran lo que pueden conseguir en el mercado ellos solos gracias a sus conocimientos, la cosa cambiaría. Ese periodista responsable de una revista, que debidamente comercializada generaba a sus pinches dueños 15 o 20 mil euros mensuales, como poco. Pues bien, él cobraba 2,000 euros si llegaba. ¿Podéis imaginar el margen de crecimiento económico que tiene esa persona? Si tuviera un mínimo de mentalidad emprendedora, recaudaria directamente a los clientes -con un socio comercial por ejemplo- en vez de que lo hiciera su ‘jefe’.
    Sé que este comentario es caótico, pero tengo tanto que decir!

  4. Marcos, de acuerdo contigo.
    De hecho te diría que casi todo lo aplicable a un autónomo, se podría aplicar a un asalariado, pero como tu decías, eso no conviene.
    Ya he dicho en otro comentario que soy asalariado, médico para ser exactos, trabajando para la seguridad social, pero viví mi época de autónomo, tanto trabajando para otros como creando un pequeño proyecto donde pretendía ofrecer servicios innovadores.
    Huelga decir que fué una época dura, pero también fue una época de desarrollo personal, de exploración de mis potenciales y de verdaderas posibilidades de sacar mi aspecto más creativo.
    Pero si lo piensas bien los asalariados también podrían ser creativos, evolucionar dentro de su trabajo, potenciar sus mejores habilidades, desarrollarse personalmente.
    Pero el problema es que eso no se incentiva ni en la función pública ni en la gran empresa privada.
    Se prefiere tener a los asalariados bien aborregados, para que nunca aspiren a nada mejor, y por supuesto a un mejor sueldo.
    Por esos los trabajadores que tú contrates, raramente te van a pedir lo que quieren ganar, jamás se les ha ofrecido esa oportunidad, están acostumbrados a otro sistema.
    y en qué podría esto beneficiar a los autónomos, pues sencillamente a poder crear y levantar empresas más productivas en las que no solo el autónomo empresario acarreara con todo el peso de su empresa, podría tener unos empleados que realmente formaran parte de su proyecto.
    Perdón si me enrrollo, yo también tengo tanto que decir.
    En realidad, como están las cosas, no creo que pueda ser asalariado por mucho tiempo y quizás me toque iniciar una nueva etapa como autónomo.
    Un saludo

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